miércoles, 5 de marzo de 2025

UN POCO DE HISTORIA : LA CINCOMARZADA DE ZARAGOZA (I y II ) Autor : Enrique Garralaga Robres.



Cincomarzada de Zaragoza ¿Qué se celebra?


Entrando en el cementerio de Híjar, si continuamos por el pasillo central hasta llegar a la Capilla, en el muro que hay a su derecha encontraremos los nichos más antiguos de este Camposanto. Los primeros contienen los restos de las monjas; algo más a la derecha, en la fila de abajo, hay una antigua lápida en la que se lee:

Aquí yace D. Nicolás Cabañero y Esponera. Falleció el 5 de octubre de 1879, a los 68 años de edad. R.I.P.”.

D. Nicolás Cabañero y Esponera había nacido en Urrea de Gaén, donde residían sus padres, que eran D. Andrés Cabañero Romance, natural de La Hoz de la Vieja, y Dª. María Blasa Esponera Esponera, natural de Híjar. Don Nicolás, cuando fue adulto se trasladó a Híjar, donde residió hasta su muerte, y en cuyo cementerio está enterrado, como se acaba de comentar. 

Pero el personaje que pasó a la Historia no fue él, sino su hermano mayor Juan, nacido también en Urrea de Gaén en 1800, quien fue el protagonista principal de la “cincomarzada” y de otros hechos de armas. Estuvo muchas veces en Híjar; si bien, como veremos, se tuvo que desplazar por bastantes lugares, y su vida fue un tanto aventurera. 


Intentaré situar, en su contexto histórico, la biografía de D. Juan Cabañero y Esponera. En 1833, a sus 33 años, era militar. En ese mismo año murió el Rey de España Fernando VII. Solo tenía una hija, que no podía heredar el trono, según el Reglamento de sucesión de 1713, aprobado por Felipe V (denominado como «Ley Sálica»), que impedía que las mujeres accedieran al trono español. Por lo tanto, su legítimo heredero era el hermano del Rey, el Infante D. Carlos María Isidro. Pero Fernando VII, quien desde 1832 estuvo gravemente enfermo y ya no era muy consciente de sus actos, derogó y volvió a restaurar varias veces dicha Ley Sálica, instigado interesadamente por algunos cortesanos, que consiguieron que a última hora nombrara heredera del trono de España a su hija, la futura reina Isabel II, que entonces tenía tan solo 3 años de edad.

En estas condiciones, el conflicto estaba servido. Se desencadenó una guerra civil entre los partidarios de que heredara el trono el Infante D. Carlos (llamados “Carlistas”) y los partidarios de que lo heredara la hija de Fernando VII (llamados “Isabelinos” o “Liberales”). Los primeros eran tradicionalistas, ultracatólicos y partidarios de cerrar España a todo tipo de novedades, tales como la monarquía constitucional. Los Liberales, al contrario, deseaban modernizar el país y disminuir la influencia del Clero y de la Nobleza en el desarrollo de la política nacional, en favor de la creciente clase burguesa.

Así comenzó, en 1833, la primera guerra carlista. Los dos bandos estaban bastante nivelados. Eran decididamente carlistas, el País Vasco, Navarra, gran parte de Aragón (especialmente, la comarca del Maestrazgo), y la mayor parte de Cataluña. Pero por todos los rincones de España, en un mismo pueblo, siempre se podían encontrar personas afectas, bien al carlismo, bien a los liberales.

Al principio, la marcha de la guerra fue favorable a los carlistas, gracias sobre todo al extraordinario genio militar del general guipuzcoano Tomás Zumalacárregui, quien infligió graves derrotas a los militares isabelinos. En Aragón fue importante el general carlista alcañizano Manuel Carnicer. Pero ambos murieron en 1835; Zumalacárregui murió en el asedio de la ciudad de Bilbao, y Carnicer, al intentar cruzar de incógnito por territorio enemigo, fue descubierto y fusilado en Miranda de Ebro.


Al desaparecer Carnicer, se fue haciendo cada vez más conocido un subordinado suyo, que terminó siendo el más famoso de todos los generales carlistas: el tortosino Ramón Cabrera, apodado por su extrema ferocidad “El Tigre del Maestrazgo”. Tenía su cuartel general en Cantavieja. Era su hombre de confianza el militar urreano Juan Cabañero y Esponera.




Ramón Cabrera «El Tigre del Maestrazgo» (2): Caudillo del carlismo  bajoaragonés (1837 – 1839). | Historias del Bajo Aragón

El General carlista Ramón Cabrera y Griñó, “El Tigre del Maestrazgo”


La fama de hombre cruel de Cabrera no era injustificada. En 1836 mandó fusilar a los alcaldes de Torrecilla de Alcañiz y Valdeagorfa, solo por sospechar, sin pruebas, que habían ayudado algo a los liberales. Así se desencadenó una cadena fatal de represalias. Los liberales fusilaron a la madre de Cabrera. A continuación, Cabrera mandó fusilar a cuatro mujeres, solamente sospechosas de simpatías hacia los liberales, incluida una de la cual se dice que Cabrera podría haber estado enamorado. El odio entre ambos bandos fue creciendo, y a lo largo de la guerra, los fusilamientos de mujeres, especialmente por parte de los carlistas, no fueron una excepción.

Otro episodio muy famoso ocurrió en Mirambel. Una partida de soldados liberales había pernoctado allí, pero al amanecer las tropas de Cabrera rodearon el pueblo. Los soldados liberales se refugiaron en la Iglesia, creyendo ingenuamente que los carlistas, tan católicos ellos, respetarían este lugar. Cabrera mando pegar fuego a la Iglesia; aún hoy quedan restos ennegrecidos en sus paredes. A los soldados que no murieron abrasados, se les iba fusilando en la pared del Ayuntamiento, edificio contiguo a la Iglesia, a medida que iban saliendo. Estos y otros sucesos históricos los describe con maestría el escritor Pío Baroja en su conocida novela “La Venta de Mirambel”.

He oído decir, aunque no sé hasta qué punto puede ser verdad, que a pesar de que Cabrera era tan conocido y buscado, en cierta ocasión se atrevió a cruzar todo Híjar, de parte a parte. Entonces, Híjar estaba todavía rodeado por una muralla. Cabrera entró por la Puerta de San Blas (hoy desaparecida) y continuó calle abajo, calle abajo, hasta llegar a la Plaza del Olmo (hoy, Plaza de Sorribas), saliendo después por la Puerta del Puente (También hoy desaparecida. Esta puerta estaba situada a la altura de la Residencia de ancianos, en la que hoy se llama Calle Otal. En ella tenía una magnífica casona antigua, que muchos recordamos, el rico e influyente político carlista D. Julián Otal).


Autor : Enrique Garralaga Robres.

NOTA: ( Pulsando en el enlace inferior , pueden ver la II parte. )


https://eshijar.blogspot.com/2025/03/un-poco-de-historia-la-cincomarzada-de_01867986423.html


Las inscripciones de la sinagoga de Híjar. Fuente : Aurora.






El profesor, historiador y teólogo, Álvaro López Asensio, ha descifrado e identificado las inscripciones bíblicas aparecidas en la sinagoga de Híjar recientemente restauradas. También corrige los errores actuales de su interiorismo.

1.- Las palabras y frases escritas en hebreo


El pasado 24 de febrero se inauguró oficialmente la restauración de las inscripciones pictóricas encontradas en el muro Sur de la antigua sinagoga de Híjar (Teurel), situada en la actual ermita de san Antón. A ambos lados de la puerta de acceso a la sala de Oración encontramos restos de su antigua decoración interior.

A la derecha de la puerta encontramos dos epígrafes escritos con letras hebreas de estilo gótico, lo que nos permite datar dichos caracteres en el siglo XIV.

A.- Encima de la frase hebrea escrita en color negro, se observa tres letras grandes ricamente pintadas con círculos en amarillo (dentro) y rojo (contorno exterior). Se trata de uno de los nombres de Dios que aparece en la Biblia: (ידש) “Shaday”, que unos las traducen por “el Altísimo” y otros creemos que se trata de un acrónimo que significa: “Guardián de las puertas de Israel”.



La (ש) (Sim) de Shomer: Guardián, protector

La (ד) (d) de Dalton: Puertas

La (י) (y) de Ysrael

Este nombre fue elegido por los judíos de Híjar, no por casualidad, sino por estar al lado de la puerta de acceso al oratorio, de ahí que recordara a la aljama que Dios era el “Guardián de las puertas de Israel”, es decir, el que guardaba, protegía y bendecía a la comunidad congregada.

B.- Debajo de “Shaday” se puede leer un largo texto hebreo pintado en color negro. Teniendo en cuenta que el hebreo se lee de derecha a izquierda (al revés que nosotros), que corresponde al versículo 3, del Salmo 106: “Dichosos los que respetan el derecho (la ley), y en todo momento practican la justicia” (Sal 106, 3). Era muy habitual en todas las sinagogas pintar frases bíblicas para decorar las paredes del recito de oración. Estas frases ayudaban a rezar y alabar a Dios.

C.- Al final de la frase y separada de ella, aparece el vocablo “Ashrey” que significa “Afortunado”. Esta palabra ahonda en el significado, es decir, que es “afortunado” quien sigue los consejos de la cita bíblica: “Dichosos los que respetan el derecho (la ley), y en todo momento practican la justicia”.

2.- El candelabro de 7 brazos: la menorá :




Se ha hecho una magnífica recuperación de la menorá que se encuentra a la izquierda de la puerta de acceso a la sala de oración.

El término menorá deriva de la palabra hebrea “nur” (luz). La menorá es llamada popularmente “candelabro de siete brazos” por las siete lámparas o “nerot” que sostiene.  Según el modelo que presentó Dios a Moisés en el monte Sinaí (Ex 37, 17-24), consta de una base y un tallo vertical del que derivan tres brazos en cada lado paralelos y sobre un mismo plano vertical, elevándose los seis en semicírculo a la misma altura que el tallo. Los brazos y el tallo (bastante delgados) están decorados con copas y flores abiertas, motivos que forman un todo con el candelabro, siendo el conjunto de oro puro y de aproximadamente un talento de peso (unos treinta kilos). De este metal también son las siete lámparas móviles que pendían del candelabro.

Fuentes rabínicas afirman que el mejor regalo que se puede hacer a una sinagoga es una menorá, considerada también como elemento imprescindible para la decoración religiosa del pueblo judío. Sus representaciones son significativas en las sinagogas, en las casas, en vasijas y objetos decorativos, en lápidas funerarias, en estelas, en lucernarios y en todo tipo de joyas ornamentales. Este anagrama se ha convertido, junto a la estrella de David, en uno de los símbolos más importantes de la identidad judía.

3.- El interior de la sinagoga de Híjar

Teniendo en cuenta las prescripciones rabínicas que son de obligado cumplimiento, conviene tener en cuenta las siguientes interpretaciones a modo de conclusión:

A.- Para el judaísmo medieval y contemporáneo es impensable que el Hejal (hornacina) donde se guarda el Arca o Tebáh Arón no se oriente hacia Jerusalén. Las sinagogas aragonesas medievales lo hacían hacia el Este geográfico. Todo judío debía orar mirando a la ciudad Santa teniendo como punto de referencia el Arca.

En Híjar, siguiendo las observaciones de los arqueólogos de la sinagoga, sitúan el Hejal u hornacina del armario de la Torá en el muro Sur, con decoración de yesería en las jambas y parte del dintel. Siguiendo las prescripciones rabínicas, esta hornacina no se correspondería con el Hejal, sino con la puerta de acceso a la sinagoga tras la reforma que experimentó a principios del siglo XV.

El acceso a la sinagoga, desde la calle, se hacía a través de la casa aledaña al muro Sur. Al entrar había una azará o vestíbulo-patio, típico de las medievales. En la planta baja de esta vivienda aún se conserva visible el arco tapiado correspondiente al otro lado de la puerta con yeserías del oratorio, lo que confirmaría la entrada principal a la sala de oración.

B.- En la parte superior de esta vivienda aledaña, se puede ver un arco de ladrillo, que correspondería al matroneo o espacio reservado a mujeres y niñas menores de edad. Desde este mirador seguían la oración de los varones mayores de edad (13 años), situado entre la puerta de la sinagoga y el óculo o ventana redonda del muro Sur. El acceso a esta dependencia se hacía por otra puerta diferente a la de los varones. Los judíos jamás colocarían el matroneo encima del Hejal, sino en los muros laterales.

C.- Todo parece indicar que, el Hejal y el Arca Santa de la Toráh, estaba situada en el muro Este de la sala, entre los arcos centrales de la misma. En el mundo judío es impensable que el Arca estuviera ubicadaen el muro Sur, como afirman que estaba en Híjar.

Además, en las prospecciones arqueológicas aparecieron unos peldaños de escalera debajo del muro Este, que según los arqueólogos la identifican con la entrada a la sinagoga. Sin embargo, no se ha tenido en cuenta el murete de piedras sillares que está justo encima de las escaleras y que, después de la expulsión de 1492, tapiaron el Hejal (la hornacina o hueco) que albergaba el Arca de la Torá. Este murete de cierre tiene más anchura que el ramo de escaleras. Como hipótesis, estos escalones podrían pertenecer a una época anterior que daba acceso a una dependencia trasera, o posterior como sacristía de la ermita de san Antón, circunstancia que habrá que determinar en el futuro.

Entre los escalones y los sillares hay un gran dintel de piedra (con distinta morfología que los sillares) que bien pudo pertenecer al conjunto del hueco del Arca. Tampoco hay que descartar la posibilidad de que el armario fuera de madera, pegado a la pared.

D.- Las huellas de las sedes o asientos a ambos lados de la “bimáh” o tribuna están orientadas hacia el muro Este, lugar desde donde oraban mirando al Sefer Torá (rollo de la Torá) y hacia Jerusalén.

E.- La sinagoga de Molina de Aragón tiene la misma estructura arquitectónica que la de Híjar. Era también rectangular con orientación (Norte-Sur). Sin embargo, el Hejal de la Torá estaba en el muro Este. Las sedes de la Bimáh o tribuna también están paralelas al muro Este.


Fuente :  Aurora.

martes, 31 de diciembre de 2024

BELÉN, CIUDAD SOLITARIA. RECORRIDO VIRTUAL .Autor : Enrique Garralaga Robres


Visité Israel en 2015. Volví en mayo de 2023, pocos meses antes del fatídico 7 de octubre de ese mismo año, día en el que como ustedes saben, se produjo una incursión de palestinos de la organización Hamas en la zona israelí colindante, en la que causaron más de 1.200 muertos, la mayoría de ellos civiles; regresaron llevándose prisioneros unos 250 rehenes, de los que algo más de 100, aún continúan en su poder. Ese mismo día, les declaró Israel la guerra que aún hoy continúa, y que ya ha causado bastantes muertes; se calcula que más de 40.000.

La ciudad de Belén está muy cerca de Jerusalén, a poco más de 10 km. de distancia; pero ya pertenece al enclave palestino de Cisjordania. Evidentemente, no es posible visitarla en estos momentos. La inmensa mayoría de los palestinos son musulmanes; como hay muy pocos palestinos cristianos, y como además se vive allí en un ambiente prácticamente de guerra, Belén estará totalmente solitaria en estas fechas navideñas. Este es el motivo por el que me he decidido a recordar mi visita a esta ciudad. Fue en 2015; entonces, presentando el pasaporte, se cruzaba la frontera entre Israel y Cisjordania sin ningún problema.

Yo me había forjado mentalmente una imagen de la ciudad de Belén parecida a la que sugieren nuestros populares belenes. Recuerdo que en Nápoles visité una calle en la que todas sus casas son tiendas de belenes; algunos de ellos son muy grandes y muy detallados, con muchas casas, talleres, personajes, animales, ríos, montañas, etc. De allí trajo a España esta costumbre el Rey Carlos III, en 1759, costumbre que cuajó inmediatamente en nuestro país. También entre nosotros hay mucha tradición de representar, a veces en vivo, las escenas típicas con el Portal, el palacio de Herodes, los pastores, los Reyes Magos, etc.

Pero la ciudad de Belén auténtica no se parece absolutamente en nada a esta imagen idealizada que yo traía. A decir verdad, es más fea; a lo que hay que añadir que ahora estará muy solitaria y triste, como corresponde a todo el territorio de Cisjordania que, si bien no está oficialmente en guerra, en la práctica ocurren casi a diario conflictos armados con el ejército israelí. A fin de cuentas, los cisjordanos también son palestinos, como sus hermanos de Gaza.

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  1. Panorámica de la Ciudad de Belén


El paisaje de los alrededores de Belén es pobre y desolado. La agricultura es también escasa, y hay muy poca industria. Esta ciudad, como vemos en la fotografía anterior, no tiene gran atractivo. Sus poco más de 30.000 habitantes son gente pobre, como casi todos los palestinos. Circulan por sus calles automóviles, furgonetas, y también algunas caballerías. Se ven algunos corrales con cabras, gallinas y otros animales domésticos. 

La única parte de Belén que tiene interés, religioso principalmente, y también turístico, es la Basílica de la Natividad. Este edificio lo construyó Santa Elena, madre del emperador romano Constantino, en el siglo IV después de Cristo. Contiene el lugar en el que, según la tradición, nació Jesús. A lo largo de sus casi 17 siglos de existencia, este edificio ha sufrido de todo: incendios, terremotos, saqueos, ataques, reconstrucciones y muchos otros sucesos. Hoy, está declarado Patrimonio de la Humanidad especialmente protegido.

Actualmente, a causa de la guerra, está vacío de visitantes. En tiempo de paz, durante todo el año, acuden muchos turistas, pero principalmente, muchísimos peregrinos de distintas confesiones religiosas cristianas. Los ortodoxos tienen a su cargo la Basílica principal, los católicos disponen de una Iglesia propia; y también hay Capillas armenias y coptas. El clero protestante, al no admitir el culto a las imágenes, no está presente en ninguno de los llamados “Santos Lugares”: Jerusalén, Belén y Nazaret.

Creo que la mejor manera de describir este monumento, especialmente para quienes no tienen la oportunidad de visitarlo personalmente, es efectuando un “RECORRIDO VIRTUAL” mediante imágenes, que comenzamos a continuación. 


Belén, la ciudad donde nació Jesús, no celebrará la Navidad y esta es la  razón - ZENIT - Espanol

  1. Aspecto exterior de la Basílica de la Natividad 


Lo primero que nos llama la atención es que al interior de este monumento se accede por una puerta muy baja, de tan solo 1,5 m. de altura. Hay personas mayores o impedidas que tienen dificultades para poder agacharse y pasar por ella. Los niños, sin problema. Se dice que hace siglos, se tapió la puerta anterior, mucho más alta, para impedir que los Reyes y Príncipes siguieran entrando a la Basílica montados a caballo.


BASILICA DE LA NATIVIDAD - Belén | Puerta de acceso, es nece… | Flickr

  1. La entrada a la Basílica de la Natividad 


Sorprendentemente, a continuación, nos encontramos dentro de un edificio grande, muy bonito y antiquísimo, de planta basilical y estilo paleocristiano, construido sobre otros aún más antiguos, como puede apreciarse por sus columnas romanas y por su suelo, que muestra valiosos restos de mosaicos de las épocas romana y bizantina. Este edificio es la Iglesia principal, la gran Basílica (ortodoxa) de la Natividad, que vemos en la fotografía siguiente.


Fotos y videos de Cisjordania - Belén - Jerusalén -

  1. El interior de la Basílica ortodoxa de la de la Natividad 


Al fondo de la nave de esta Iglesia ortodoxa, encontramos su altar, que vemos en la fotografía siguiente.


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  1. El Altar Mayor de la Basílica ortodoxa de la Natividad


A la izquierda de este altar, hay una capilla armenia y una puerta. Atravesándola, se baja directamente, por una corta escalera, a la pequeña gruta donde la tradición sitúa el nacimiento de Jesús. Lo vemos en la fotografía siguiente.


La atracción turística de Belén que Israel quiere controlar - Grandes  Reportajes de RFI

  1. A la izquierda de la imagen, bajo un mosaico semicircular, está la pequeña gruta de la Natividad, donde nació Jesús. En el centro, la escalera de acceso


En la fotografía siguiente vemos al Papa Francisco, junto a otras autoridades religiosas ortodoxas y coptas, rezando ante la diminuta gruta de la Natividad.


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  1. El Papa Francisco rezando ante la gruta de la Natividad


Enfrente de esta gruta, y a dos pasos de distancia hay otro hueco, algo más alto y de menos de 2 metros cuadrados de superficie, señalizado como el lugar de la Adoración de los Reyes Magos.


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  1. Lugar de la Adoración de los Reyes Magos


Todo este recinto es enormemente pequeño. Caben, escasamente, algo más de una docena de personas, por lo que las visitas multitudinarias son muy incómodas. Frente a la gruta de la Natividad, a la izquierda, hay una escalera de salida, que la subimos y nos conduce directamente a la Iglesia católica de la Natividad, llamada Iglesia de Santa Catalina.


El Interior De La Cueva De Navidad En La Iglesia De La Natividad En Belén  En Palestina Imagen de archivo editorial - Imagen de altar, antiguo:  168537219

  1. La Iglesia católica de la Natividad


La Iglesia católica de la Natividad es un edificio relativamente moderno sin gran valor histórico ni artístico. En él se celebran todos los actos religiosos propios del culto católico.

Al salir de la Iglesia Católica, se visita un convento contiguo, edificado sobre unas grutas en las que, según la tradición, San Jerónimo, uno de los Padres de la Iglesia, escribió entre los años 382 y 405, “La Vulgata”, que es una traducción al latín de los antiguos textos de La Biblia, que fueron escritos originalmente, en parte en arameo (el Antiguo Testamento) y en parte en griego (el Nuevo Testamento). Esta versión fue declarada en 1546, durante el Concilio de Trento, la edición auténtica de la Biblia para la Iglesia católica latina.


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  1. La gruta de San Jerónimo 


Durante todo el año, y especialmente en Navidad, estos lugares están animadísimos, llenos de peregrinos y de turistas, celebrándose muchas procesiones y otros actos religiosos. Imagino lo solitarios que deben estar ahora mismo, solo habitados por unos pocos frailes del monasterio. Termino expresando dos deseos: que acabe pronto esta guerra y que todos ustedes pasen unas Navidades muy felices.



Autor : Enrique Garralaga Robres.

domingo, 4 de agosto de 2024

DOCUMENTOS ESHIJAR : La oracion funebre a S.M el Rey D. Alfonso XII, predicada por Don Florencio Jardiel, en el año 1885.







 En el día de hoy, en nuestra sección " Documentos eshijar ", les mostramos el libro que se edito en el año 1886, sobre la Oración Funebre a S. M El Rey, Don Alfonso XII, predicada por Don Florencio Jardiel, en la Real Maestranza de Caballeria de Zaragoza el 22 de diciembre de 1885.

El libro de 30 paginas, se edito por el establecimiento topografico de los Hermanos Comas, en la Calle del Coso 188 en Zaragoza.

sábado, 24 de febrero de 2024

PATRIMONIO DE HÍJAR DESAPARECIDO (1) . MONUMENTOS , OBRAS MAESTRAS DE HIJAR , QUE SE PERDIERON PARA SIEMPRE. Autor : Enrique Garralaga Robres.

 

Pocas veces pensamos en lo riquísimo que tuvo que ser el Patrimonio Artístico y Documental que atesoraba la Villa de Híjar, como corresponde a un importante núcleo de población, que además fue sede de una de las casas nobles más influyentes de Aragón y de España. Sin embargo, lamentablemente, Híjar ha perdido una gran parte del importante Patrimonio Artístico del que gozaba en tiempos pasados. Tengo la intención de escribir una serie de artículos, para recordar algunas de estas pérdidas patrimoniales, que irán apareciendo próximamente.

Los meses iniciales de la Guerra Civil española, a partir de julio de 1936, fueron momentos absolutamente trágicos, en los que se destruyó una parte muy importante del  Patrimonio Histórico y Documental de la Villa de Híjar y de las poblaciones cercanas. Y por si fuera poco, a esta pérdida de tesoros artísticos de valor incalculable, se unió también la pérdida de muchas vidas humanas. Comenzamos esta serie de artículos dedicados a las pérdidas irreparables de nuestro Patrimonio, recordando uno de los monumentos que desapareció en aquellos días. Está dividido en dos partes.


EL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES DE HÍJAR (Primera parte).-

Al hablar de la quema y destrucción del Convento de Híjar, enseguida nos viene a la memoria el edificio que todos recordamos en ruinas, que vemos en la siguiente fotografía. Los muchos años transcurridos desde su incendio en 1936, todavía no han conseguido derribar sus muros exteriores, que aún resisten en pie.


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Esta imagen del Convento, tan familiar, nos despierta inevitablemente una sensación de nostalgia. Nuestros padres y abuelos lo han conocido en sus buenos tiempos, cuando estaba habitado por los frailes capuchinos. Les hemos oído contar que entonces lo visitaban a menudo muchos hijaranos, bien para acudir a ceremonias religiosas, o bien para que recibieran clases los niños, o por otros motivos, tales como la simple amistad o las relaciones de buena vecindad con los frailes.

Pero no era esta misma imagen del Convento la que guardaban en sus recuerdos los hijaranos que vivieron antes del año 1902. No olvidemos que el primitivo Convento no era éste, sino el que fue fundado en 1524 en este mismo lugar por D. Luis Fernández de Híjar y Ramírez de Arellano, para entregarlo a los frailes Franciscanos, con el nombre de Convento de Nuestra Señora de los Ángeles. Se cree a su vez, que es probable que antes de 1524 ya existieran aquí las ruinas de algún otro edificio religioso, todavía más antiguo, del que no se sabe casi nada.

¿Cómo era la fachada de este primer Convento? ¿Era muy parecida a la del Convento actual, que también está ya en ruinas? No he podido encontrar fotografías, dibujos ni reproducciones gráficas del Convento fundado en 1524. Si alguno de los lectores las tiene, le agradecería que me lo comunique a través de los comentarios a este blog.

Ni tan siquiera quedan las ruinas completas de este primer edificio. Desde 1524 hasta 1835 estuvo habitado ininterrumpidamente por los Franciscanos, pero en este último año se obligó a los frailes a abandonarlo, a causa de la desamortización de los bienes de la Iglesia, decretada por el Ministro Mendizábal. Con el paso del tiempo, al quedar definitivamente deshabitados, tanto la Iglesia como el edificio del Convento, se fueron deteriorando cada vez más; por lo que a pesar de que desde 1841 hasta 1858 volvieron a estar habitados por unas monjas Clarisas, también éstas tuvieron que abandonarlos, porque amenazaban ruina. En este estado tan lamentable continuaban en 1902.

En ese año se demolió el antiguo Convento. He oído decir que se aprovecharon algunos de sus bloques de piedra sillar para la cimentación y primer piso de las antiguas escuelas y del colegio que hay en la cuesta de la Abadía, que se estaban construyendo entonces; lo que no es de extrañar, porque la reutilización de materiales de construcción es una constante en todos los tiempos y en todos los lugares.

En 1903, en el mismo lugar que había ocupado el antiguo Convento, se comenzó a reedificar uno nuevo. Su construcción fue costeada por los vecinos de Híjar, que aportaron dinero, jornales, caballerías, herramientas, materiales, etc. Tras la autorización del Arzobispado de Zaragoza, fue bendecido e inaugurado en 1904, y a partir de entonces lo habitó una comunidad de Padres Capuchinos.

Constaba de una Iglesia y del edificio conventual adyacente, que tenía un claustro, sobre el que se situaban las celdas que habitaban los religiosos, más una sala de visitas y una biblioteca. Al igual que el Convento antiguo, el nuevo siguió disfrutando del privilegio de riego para su huerta que le había sido concedido por su fundador en el siglo XVI.


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También nos han llegado algunas descripciones escritas y fotografías de cómo era su interior. La imagen de Nuestra Señora de Los Ángeles presidia el Altar Mayor, con San José y San Antonio, uno a cada lado de ella. En las capillas laterales, estaban las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús, de la Inmaculada, de San Francisco de Asís, y de Santa Isabel, talladas en madera por los propios frailes. También había una imagen de la Divina Pastora, esculpida en piedra. 

Existen bastantes testimonios escritos, muchos de los cuales se han podido leer en el blog “eshijar”, sobre varios aspectos de la vida conventual y sobre las buenas relaciones que existían entre los frailes y los vecinos de Híjar. Fueron redactados a partir de los recuerdos personales de muchos hijaranos, que habían sido alumnos de los Capuchinos en este Convento. Algunos de estos frailes todavía hoy son muy gratamente recordados.

Pero la nueva Iglesia y el nuevo Convento tuvieron una corta vida; tan solo desde 1904, año de su inauguración, hasta el trágico verano de 1936, cuando los milicianos anarquistas que ocuparon Híjar los incendiaron y destruyeron; así como todo lo que ambos edificios contenían: las imágenes, objetos, ornamentos y vestiduras litúrgicos, libros, documentos, muebles, cuadros, etc. Todo ardió. La mayor parte de los frailes pudo escapar a tiempo, gracias a la ayuda prestada por algunos vecinos de Híjar.

Este edificio ya no se reedificó después de la guerra, por lo que el paso del tiempo ha ido arruinándolo todavía más. Vemos en las fotografías siguientes el aspecto actual de la Iglesia y el del Convento. Comprensiblemente, es inevitable un sentimiento de tristeza cada vez que se vuelve a pasar por aquí. Tristeza, sobre todo, porque no fue una catástrofe natural la causante de tanta destrucción, sino otra peor: el odio entre españoles, que también ocasionó la pérdida de muchas vidas humanas.


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Intentando dejar atrás el recuerdo de aquellos acontecimientos tan nefastos, la segunda parte de este artículo estará dedicada al primer Convento, aquél que fue fundado en 1524 y derruido en 1902, y de cuyo edificio ya no queda nada. Parece ser que contenía notables Obras de Arte. Que se sepa, había al menos en su interior, los dos sepulcros, magníficamente tallados en alabastro en el siglo XVI, de su fundador, D. Luis Fernández de Híjar y Ramírez de Arellano y de su esposa. Algunos autores los han atribuido al gran escultor Juan de Lyceire. Sorprendentemente, tras varios avatares, y a pesar del mucho tiempo transcurrido, aún queda algo de ellos, como veremos en la segunda parte.


Autor : Enrique Garralaga Robres.

PATRIMONIO DE HÍJAR DESAPARECIDO (2) . MONUMENTOS , OBRAS MAESTRAS DE HIJAR , QUE SE PERDIERON PARA SIEMPRE. Autor : Enrique Garralaga Robres.


 EL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES DE HÍJAR (Segunda parte).-

Comentaremos ahora lo poco que se conserva del primitivo Convento, aquél que se construyó en 1524 y que se demolió en 1902, y del que ya no quedan ni sus ruinas. Contenía algunas Obras de Arte muy importantes, todas ya perdidas, excepto quizá solo una. Se sabe con seguridad que contenía el magnífico sepulcro de su fundador, Don Luis Fernández de Híjar, una extraordinaria Obra Maestra tallada en alabastro.

Aunque fue restaurado, el sepulcro está muy incompleto; sólo queda de él una de sus dos paredes laterales. Por su magnífico aspecto y por su belleza y vistosidad, en 2014 formaba parte de una exposición permanente de Arte Reacentista en el Hotel Alcázar de Sevilla, aunque su propietario era un particular. No sé si aún sigue expuesto allí; pero en la página Web de dicho hotel aparecen varias fotos de su interior, y en algunas de ellas se ve esta magnífica Obra Maestra. Hay que reconocer que aunque este sepulcro fue esculpido para uso funerario, es de tal belleza y perfección, que no desmerece en absoluto, aunque lo veamos fuera de su contexto, con finalidad decorativa.


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Esta pared lateral no contiene ninguna inscripción. Es posible que las hubiera en alguna de las otras paredes laterales, no conservadas. Para situar adecuadamente este sepulcro en su época, y conocer por qué, a pesar de no contener ninguna inscripción, se le atribuyó a D. Luis Fernández de Híjar y Ramírez de Arellano, recordemos algunos datos relativos a los Duques y Señores de Híjar:

  • En 1268, aún no existía el título nobliario de Duque en ninguno de los Reinos de España. El Rey de Aragón Jaime I el Conquistador concedió el título de primer Señor de Híjar a un hijo ilegítimo suyo, que tomó el nombre de Pedro Fernández de Híjar. Se casó con una hija, también ilegítima, del Rey de Navarra, por lo que ambos adoptaron para su estirpe un escudo de armas que contenía la enseña de los Reyes de Aragón (las barras rojas sobre fondo dorado) y la de los Reyes de Navarra (las cadenas sobre fondo rojo), distribuidas en cuatro divisiones , llamadas “cuarteles”.











  • Dos siglos después, en 1483, el Rey de Aragón Fernando el Católico concedió al VII Señor de Híjar, D. Juan Fernández de Híjar y Cabrera, un título recién creado, que era y sigue siendo el más alto posible para la Nobleza de toda España, el de Duque. En consecuencia, el que ya era VII Señor de Híjar, desde ese momento fue también primer Duque de Híjar, por lo que al escudo de armas tradicional de su familia, le sobrepuso la Corona Ducal. Posteriormente, dicho Rey le otorgó también los Ducados de Aliaga y Lécera.






  • Sus dos sucesores, los VIII y IX Señores de Híjar, no usaron ninguno de los tres títulos de Duque, ni tampoco la Corona Ducal sobre su escudo. Algunos autores opinan que al ser éste un título nuevo en Aragón, no creían que fuera hereditario. Pero las razones no están del todo claras, como veremos. El siguiente heredero, es decir, el X Señor de Híjar, D. Juan Francisco Cristóbal Fernández de Híjar y Fernández de Heredia, sí que volvió a utilizar el título de Duque (segundo Duque de Híjar), que le confirmó el Rey Felipe II, y ya hicieron lo mismo todos sus demás descendientes hasta el actual titular del Ducado, D. Alfonso Martínez de Irujo (décimo octavo Duque de Híjar).


  • Volvamos ahora al IX Señor de Híjar, es decir, el segundo de los dos a los que, o no se les permitió, o no quisieron ser Duques. Se llamaba D. Luis Fernández de Híjar y Ramírez de Arellano. Nació en 1495, y en 1517 heredó el Señorío de Híjar. En su época ya existían constantes litigios por las aguas de riego del Río Martin, entre Híjar y Albalate. Está documentado que, junto a su gente, Don Luis mantuvo por este motivo fuertes altercados, incluso con armas, con los partidarios del Señor de Albalate, que era el Arzobispo de Zaragoza Don Juan de Aragón, quien le excomulgó. Era este Arzobispo un nieto ilegítimo del rey Fernando el Católico, y por lo tanto, era también pariente en segundo grado del Emperador Carlos I, quien tuvo que intervenir en 1522 para acabar imponiendo paz en  este asunto, así como la absolución de D. Luis.


  • En 1517, D. Luis Fernández de Híjar y Ramírez de Arellano trajo a Híjar a los Franciscanos, y les entregó la Sinagoga judía, hoy llamada de San Antón, abandonada desde 1492, para que la habitaran temporalmente y la convirtieran en ermita. En 1519 les encargó la organización de la que llegaría a ser nuestra famosa Semana Santa. El Convento lo terminó y entregó a dichos frailes en 1524. Naturalmente, a su muerte en 1554, se le enterró en la Iglesia del mismo. Su sarcófago, como hemos visto, fue magníficamente tallado en alabastro. Es una maravilla de estilo renacentista, atribuida a Juan de Liceyre, que a su vez fue discípulo y colaborador del gran Damián Forment, uno de los mejores y más afamados escultores de todos los tiempos.



  • Si en la fotografía anterior de dicho sepulcro, ampliamos los detalles de su escudo de armas, comprobaremos enseguida que allí está la enseña familiar de los Fernández de Híjar (las barras de Aragón y las cadenas de Navarra, en 4 cuarteles), rodeada por una bonita guirnalda de flores y otros ornamentos. Pero D. Luis Fernández de Híjar no se consideraba Duque, sino Señor de Híjar; por lo que en lugar de sobreponer la Corona Ducal a su escudo, colocó orgullosamente la insignia del gran Rey de Aragón Jaime I el Conquistador, del que era descendiente. Este emblema consiste en un yelmo coronado por un murciélago, como vemos en la fotografía anterior. Fue este hombre un personaje muy interesante, de quien se hablará más extensamente en el artículo dedicado al Castillo de Híjar.


  • Una confirmación más de que este sepulcro perteneció a D. Luis Fernández de Híjar la tenemos en una fotografía del año 1902, tomada cuando aún no se había derribado el antiguo Convento. En ella se aprecia claramente la citada pared lateral del sepulcro, así como sus dos caras anterior y posterior, y otros fragmentos menores, dispersos por el suelo. También vemos que D. Florencio Jardiel señala con un paraguas la estatua yacente de un Caballero que viste una armadura, que lógicamene representaría al difunto D. Luis Fernández de Híjar y estaría colocada sobre su sepulcro. Lástima que se la vea algo rota y mutilada, porque es de suponer que sería de tan extraordinaria calidad como el resto de lo que se ha conservado. Desconozco cuál fue su paradero.


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En 1902, las autoridades municipales comunicaron a los Duques de Híjar su decisión de demoler las ruinas del antiguo Convento, para que se hicieran cargo de las sepulturas de sus antepasados. No hubo respuesta. Los restos humanos fueron a la fosa común, y los restos escultóricos se vendieron por poco dinero. De esta forma salieron de Híjar y fueron a parar a sus actuales poseedores.

Cabe preguntarse qué otras Obras Maestras habría en el viejo Convento. Se sabe que la viuda de D. Luis Fernández de Híjar y Ramírez de Arellano, a su muerte en 1565 fue enterrada también en este Convento, y parece lógico suponer que su sepultura no desmerecería de la de su marido. Pero todo esto, ya sólo son simples conjeturas.

Desgraciadamente, el abandono forzoso y la desidia, arruinon el primer Convento. Y la quema intencionada, el segundo. Si no se efectúan pronto obras de consolidación de este edificio, habrá que decir adiós a un valioso monumento, muy querido y recordado por los hijaranos. El tiempo se encargará de ir acabando poco a poco con lo que aún queda en pie.


Autor : Enrique Garralaga Robres.